En Viena

El viaje en autobús de Madrid a Barcelona transcurrió sin contratiempos. Mientras esperaba en el terminal, conversé con un chico muy divertido que iba a visitar a su familia. Luego nos hicimos compañeros de viaje. Hacía un módulo (técnico medio) de electricidad pero su pasión era el hip hop. ¿No podía estudiar lo mismo en Barcelona? Si, pero tuvo problemas y se vio obligado a “emigrar”.

¿Qué clase de problemas? Me contó que siempre fue “empresario” desde que tenía unos 14 años, ahora tenía 18. Su último negocio era con drogas, le iba bastante bien vendiendo pequeñas cantidades hasta que un distribuidor afincado en la zona lo arrinconó una noche, lo apuntó con una pistola y le advirtió que no se metiera en su territorio. Así que tuvo que dejar Barcelona. Una vez en Madrid continuó con labor “empresarial” a espaldas de su padre y de la atenta mirada de los servicios sociales. Fuera verdadera o no la historia, me sirvió de distracción.

Llegamos como a las 8 a Barcelona. Tomé el tren y llegué al aeropuerto como a las 9:30. La compañía de la nubecita tenía una línea de Uno de mis próximos patrocinantes ;Dmostradores gigantesca pero no diferenciaba los destinos, así que toda la gente se amontonaba en largas colas. El chico que estaba delante de mi era enfermero en un hospital de Viena y regresaba ese día. Estaba un poco asustado por si podía complicarse algo, la cola avanzaba muy lento, pero no, todo salió bien. Embarqué a las 12 (a la hora que se supone que salía) y llegamos casi a las 3.

Inmediatamente fui a mi nuevo hogar. Felipe me recibió muy cordialmente y me explicó absolutamente todos los detalles: tenía que compartir cocina, baño y ducha, no tendría Internet pero estaba solo en la habitación ¡y tenía una ventana gigantesca con mucha luz! Estaba a sólo 10 minutos en bici del centro así que por el precio estaba muy bien. Además había un espacio grande en la parte de abajo del edificio a modo de teatro que me serviría como taller y sitio de ensayo.

Debía tomar un tren y se marchó. Descargué mis cosas, me recosté en mi nueva cama y agradecí durante bastante tiempo esta nueva etapa ¡apenas unos días antes sufría un estrés inaguantable!

 Esa noche hice lo que me pareció más apropiado, más conveniente, más útil, adecuado, beneficioso y  oportuno: Ir a bailar, ¡por fin estaba en Viena!  Me quedaba por resolver el tema del teléfono y el transporte. Pero TODAS las tiendas en Austria cierran en domingo, así que ya tendría tiempo para ocuparme de esos detalles.

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